lunes, 22 de junio de 2009

Desahuciado.


Vivo solo, vivo solo para vivir solo, y mi sexo duerme en los cementerios, en eso recaen mis amarillos recuerdos junto a mis huesos somnolientos.
Comparto las tardes con rosas y calas negras, con ellas converso y echo la talla, también humeo con ellas el tibio silencio de morir en estos costales con hedor a fuerza desvanecida, así constituyo una fotografía exacta del desencanto y olvido.
A cada momento asomo mi nevada cabeza por un rincón vago, donde la luz es un despertador natural, que enciende mi cuarto y casa, desde la calle los universitarios distinguen un par de ojos negros con perlas blancas, que día a día maravillan menos a cual macilenta mujer desmaravillada deambula por mi mirada.
No cabe duda que muero, y solo de pensarlo soy feliz, es que cuando el peso del aire encorva la espalda y las manos son tenazas de hilos, lo mejor que a uno le puede pasar como mundo y poema envejecido, es transformarse en mármol y cruces de benevolencia o simplemente conversar con la madera que morirá con migo en un sueño posiblemente mejor que este.
mnl.g

1 comentario:

  1. Rayos
    No comento generalmente en ningun lado, pero me cargaste la conciencia por robar y no comentar.
    Me gusto, supongo que empezare a pasar (y robar) mas seguido por aca..
    Suerte

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amenazas