martes, 30 de junio de 2009

CONTACTO LABIAL.


Aun, cuando el hedor del cuerpo complace y el de la boca resalta, el ser necesita dejar de ser, y del ser a no ser, el viento solo se hace cargo, el detrimento casi perfecto de tus dientes pseudo mortales, acaba con el mínimo extracto de tinta manchada con el sexo del deseo…

Y quien camina como en lo profundo, es solo un vago en el camino del espacio salival, donde seré corrupto amanecer,
…..permíteme el poema OCASIONAL…


Ven y conoce la síntesis de lo musical en el vientre, el cuerpo cavernoso es hambre de los humos consumidores, advierten los ánimos interiores;
“el sauce son su llanto, es un eclipse peyorativo”
Y así oscurezco el sida de nuestro devenir, de sida de lo matrimonial, diabólico, demoniaco y esquelético,

SEXO, SEXO, SEXO, SEXO labial, muriendo desde el nacimiento, sexo que conoce la vida sub-alterna y de paso lo subterráneo y lo coexistente en mi ecosistema,
Del vicio arraigado en los sentires sanguíneos, el fruto ambiguo emerge de la saliva desesperada que no supo conocer, es un artefacto inocente y resulta mortal,
Es tal vez una mano en mi cerebro que me gira al sudeste de los placeres, en el sudado este corporal, en el calmado orificio cavado con nerviosismo de suicida culpable, crece desconocido el jugo de carencias, salta inerte mi salitre incomodo en los hoyos de la vista.
Creo que ser un cuaderno, no es alma con un habitante, sino, solo el alma habitando un habitante, en la uve de un cerro inalcanzable.

Así es, así duerme, así se trama el arte con lo olímpico y lo orgánico sexual, lo maquinario, lo estupefacto, lo heroificado de paciencia genérica frente a frente, con lo destruccionado…

“HAY BLOKES EN EL CIELO ROJO QUE LES BRINDA HOGAR A LOS GENOCIDIOS VOLUNTARIOS, EN EL MUNDO DE LAS PALABRAS”

Y entra la nocturna, más nocturna que nunca, entra saliendo del afuera terco, entra calmando la superpie, la epidermis de la epidermis, que le silva gérmenes en la distancia a Satanás, que impaciente mira y tambalea los adoquines automáticos, del universo material y equivocado.

mnl.g

miércoles, 24 de junio de 2009

Si fuese mujer.



(a una mujer vanidosa)

Si fuese mujer prefiero ser porfiada

Una calamidad de mujer

Un producto notable de la intriga

Con migo misma

Dejaría de ser superflua en el caminar

Responsable con mi belleza

Y no ser de alguna vez por toda

Otro y gran camino

A la felicidad

Mi cuerpo sería más grotesco

Para no preguntarme

Como me veo

Me gustaría sufrir un accidente

Que deformara mi cara

Y me encantaría que me consolaran

Mientras lloro de pena

Leería libros

A Gabriela

A rockha

A parra…

Y otras personas que

Quisieron conocerme

Si fuese mujer me entendería

A mi misma

Y me encerraría a escribir

Poesía.

mnl.g

lunes, 22 de junio de 2009

Desahuciado.


Vivo solo, vivo solo para vivir solo, y mi sexo duerme en los cementerios, en eso recaen mis amarillos recuerdos junto a mis huesos somnolientos.
Comparto las tardes con rosas y calas negras, con ellas converso y echo la talla, también humeo con ellas el tibio silencio de morir en estos costales con hedor a fuerza desvanecida, así constituyo una fotografía exacta del desencanto y olvido.
A cada momento asomo mi nevada cabeza por un rincón vago, donde la luz es un despertador natural, que enciende mi cuarto y casa, desde la calle los universitarios distinguen un par de ojos negros con perlas blancas, que día a día maravillan menos a cual macilenta mujer desmaravillada deambula por mi mirada.
No cabe duda que muero, y solo de pensarlo soy feliz, es que cuando el peso del aire encorva la espalda y las manos son tenazas de hilos, lo mejor que a uno le puede pasar como mundo y poema envejecido, es transformarse en mármol y cruces de benevolencia o simplemente conversar con la madera que morirá con migo en un sueño posiblemente mejor que este.
mnl.g

domingo, 21 de junio de 2009

La circunstancia lo amerita.

En un momento de convalecencia

Abrí los ojos, metí mi mano en el bolsillo

Y saqué un poema,

Poema que aún no escribo.

mnl.g

sábado, 13 de junio de 2009

Soy el hombre.


El hombre de un cuento,

soy el hombre cuenta el cuento,

cuento en cada cuento,

para seguir siendo el hombre,

me envuelvo en cada tarde taciturna,

y comienzo por morir,

es ahí donde conozco lo dificil de vivir,

ya más lejos de lo real,

lejos de esa cuerda, azul, café, blanca,

casi negra, no lo noto,

solo miro y fenesco inevitablemente,

vivo en la muerte con una espalda

atada a mis huellas,

a cada momento,

a cada minuto,

espacio que el tiempo me otorga,

ahí creo y no se quien soy,

el existencial poema donde huele a nada,

que huele solo a búsqueda,

qu encuentra la misma sombra, lejos de la mia,

y corro, y, no soy yo,

aquella sombra huele solo a reflejo,

reflejo sin reflejo,

desisto prefiriendo ser libre,

salgo al espacio, a buscar la sombra de la tierra.

mnl.g.

jueves, 4 de junio de 2009

Una tarde con García Madero.



Méjico D.F.
En una librería de pocos libros nos encontramos García Madero y yo, será pronto muy tarde nos advierten los ojos de un vendedor muy viejo, voy en la mitad de un libro y Madero en la mitad de otro.
Con García Madero nos conocemos desde hace muy poco, dos horas creo, me preguntó qué buscaba y por qué, le respondí.
Le conté voluntariamente que soy de Chile y que de allá llegué buscando el final de un libro, al momento que le dicté mi apellido desestiró el ceño y descansó.
Hasta el momento no hemos despegado la vista de nuestras lecturas, intento recordar leyendo” epopeyas de comidas y bebidas de chile”, con cuidado ante el anciano libro,
Madero algo busca en un libro sin titulo, siento que busca un poema, poema que seguramente está en su bolsillo, en una mujer, en alguna parte de su camino o quizás en el mismo libro sin titulo.
En esta tarde, solo he permanecido en la librería, con un extraño resquemor en la lengua y un cansancio en los huesos, como queriendo ser otra persona, como queriendo ser parte de algo, algo que me desvele en esta noche que no conozco.
Madero ve la hora con cara de sería desesperanza a no terminar el libro que comenzó, y con el mismo libro sin titulo me indica una cafetería, que alberga a unos hombres deteriorados discutiendo algo a baja voz. Me dice que si quiero terminar el libro lo guarde y corra con el, inevitablemente me entra un sustito que demuestra mi honradez y correctitud tan chilenamente inaceptable, pero ese resquemor en la lengua y ese cansancio en los huesos me ayudan a aceptar este pequeño desafío, Sobre actuadamente demuestro mi felicidad con un saltito que me impulsa desenfrenadamente hacia la puerta donde un relámpago paralizante y encegecedor me golpea la cara, una música anacrónica desentiende a mi cordura, un agudo sonido alarma a unos lectores y una mano jala de mi bolsón, deteniéndome entre el mundo y la moderna librería que se apellida byblos. Busco a García Madero y solo percibo su olor, su recuerdo me complica haciéndome cavilar tan insistentemente en ese pasaje tan poético.
A medida que la mano me zamarrea, de mi bolsón algo extraen, es un blanco libro de letras negras, “DETECTIVES SALVAJES” y un boleto marcando una pagina.

Talca, Chile
Me encuentro solo, en una librería de muchos libros, con una risa vanidosa que acompaña la lectura.
mnl G.