Sentada junto a la ventana, su rostro suspendido en el tiempo, sus labios: los labios de una estatua.Un amor inolvidable bajo la lluvia, bajo ese cielo erizado de antenas en donde convivían los artesonados del siglo XVII con las cagadas de palomas del siglo XX.
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siempre serán dos
ResponderEliminarno sé si me entiendes
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