Quizá en la muerte para siempre seremos, cuando el polvo sea polvo, esa indesifrable raíz, de la cual siempre crecerá, ecuánime o atroz, nuestro solitario infierno.
El extremo de un vacío, Afirma una hoja, Que de una rama Sostiene un árbol, Que de un tronco viejo Sujeta el mundo Que de atracción Mantiene al universo En su lugar.
Don Rodrigo ¿como está usted?
La doble circulación, el inasible equilibrio, entre el vómito y el estilo.
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